Entrada triunfal de Jaime I en Valencia (1884) . Fernando Richart Montesinos

Entrada triunfal de Jaime I en Valencia (1884) . Fernando Richart Montesinos (Museo de Bellas Artes de Castellón)

En el año 1233 el rey Jaime I el Conquistador comienza la conquista del territorio valenciano después de haber sido lugar de numerosas culturas como la de los fenicios, cartagineses, griegos, romanos, visigodos, bizantinos y musulmanes.

[toc]

En aquel entonces este territorio estuvo por cinco siglos en manos de los sarracenos (los reinos taifas de Balansiya, Alpuente, Denia y Murcia). Jaime I y su ejército se dirigieron a los territorios islámicos después de conquistar las Islas Baleares. En el año 1233 se inició la campaña de Alcañiz, que se dividió en tres fases:

La primera fase se desarrolló en “la Plana” norte, con la conquista de Burriana y otros lugares como Peñíscola. La segunda, en el año en 1238, abarca la zona central de Valencia y ocurrió con la ayuda de las cortes generales de Monzón y el papa Gregorio IX. En agosto de 1237 se tomó el Puig y finalmente el 9 de octubre el rey entró en la ciudad. La tercera fase sucedió entre el 1243 y el 1245, que abarcó la conquista de Aragón y Castilla con el Tratado de Almizra, firmado entre Jaime I y Alfonso X el Sabio. Los territorios al sur de la frontera Biar-Busot-Villajoyosa quedaron en manos de Castilla, forjándose el Reino de Murcia en tierras castellanas. Sin embargo, después de la muerte de Sancho IV de Castilla y la situación de la minoría de edad de su sucesor, Fernando IV, las tierras al norte de la orilla del Segura que era el Reino de Murcia fueron a ser del Reino de Valencia tras la Sentencia Arbitral de Torrellas (1304) y el Tratado de Elche (1305).

El rey Pedro III de Aragón manda iniciar la instalación del Consulado del Mar en Valencia en el año 1283, siendo así precedente en España. Este Reino se dividió a la entrada del año 1305 entregando así la zona occidental a Castilla, esto es, la corona castellana el Reino de Murcia, y la zona oriental a Aragón, que pasaría a ser parte del Reino de Valencia, gracias a la nueva  Sentencia Arbitral de Torrellas y el Tratado de Elche.

Este reino, que siempre había tenido mayoría de ciudadanía mudéjar, mozárabe y musulmana, empezó a recibir cristianos procedentes de Aragón, Navarra y países europeos gracias a la conquista del reino de Valencia. El poblamiento del reino valenciano fue una etapa muy muy larga que terminó hasta el siglo XVII, con la expulsión de los moriscos. Se sabe que la población del Reino valenciano desde sus comienzos fue de origen variado con culturas como la de los catalanes, aragoneses, navarros, o incluso italianos.

En los años 1356 y 1365, Pedro I de Castilla y Pedro IV de Aragón se enfrentaron en una guerra que transcurrió principalmente en el Reino de Valencia, dada la intención del monarca aragonés por obtener el Reino de Murcia. Poco después la ciudad de Valencia obtuvo las dos “L” de su escudo (doblemente leal), y a su bandera se le concedió la corona real. De esta forma nació la bandera que conocemos hoy en día.

 

Visigodos y bizantinos en la Comunitat Valenciana

La etapa conocida como la de los visigodos y bizantinos duró desde los inicios del siglo VI hasta principios del siglo VIII. Durante estos siglos la mayor parte del territorio estuvo bajo el dominio del reino visigodo de Toledo, que siempre estaba enzarzado en conflictos de dinastía y de política. Las demás ares del reino, el centro y el sur básicamente, estaban bajo el mando del Imperio bizantino y formaban parte la Provincia de Spania, hasta que se dio finalmente la expulsión de la península en el año 620. Se conoce también como probable la existencia desde principios del siglo VIII de un Reino de Tudmir. Sin embargo, no existen muchas evidencias arqueológicas e históricas de la presencia visigoda y bizantina.

 

La era musulmana en la Comunitat Valenciana

Esta era comienza en el 711 cuando los árabes entran a España y baten a los visigodos. El hijo del jefe de las fuerzas musulmanas pactó con un conde visigodo un tratado por el que se le reconocía el señorío sobre el territorio a cambio de la aceptación de la soberanía de los árabes.

El reino de Valencia se mantuvo como un territorio cristiano en el Al-Ándalus hasta el 779, así como también las provincias de Alicante, Valencia, Murcia y Albacete. En ese año fue cuando la ciudad valenciana fue derrotada por Abderramán I. A partir de ese momento, llegaron a la ciudad los nuevos habitantes poblando así una ciudad mayoritariamente árabe y berebere. A esto se le sumo que muchos cristianos se convirtieron al Islam, lo que concedió un control total de los territorios bajo el mando del emirato de Córdoba. Sin embargo, como se ha comentado antes, no fue hasta X que sucedió esto, ya que antes la ciudadanía era en gran parte cristiana.

En 1030 sucedió algo que cambió este sistema por completo, la muerte de Almanzor. Tras este incidente el califato se rompió partiendo Al-Ándalus en 30 estados diferentes conocidos como los reinos de taifas. Concretamente en la comunidad valenciana se crearon estados como los de Valencia, Denia y Alpuente.

Todos los territorios de la zona de Valencia fueron hasta el XI, desde la perspectiva económica, zonas rurales sin ningún tipo de urbanización. Esta situación cambió después del califato y de las taifas ya que las ciudades empezaron a progresar rápidamente apareciendo innovaciones como los sistemas de riego y las huertas. La clase alta de las taifas acrecentó una demanda de bienes de lujo que ayudo en el comercio de las ciudades.

La era musulmana duro ocho siglos, siglos que fueron mayormente pacíficos, pero aun así no se han podido recuperar muchos restos arquitectónicos de las infraestructuras. Esto se debe a que los cristianos utilizaron las edificaciones que ya existían para modificarlas o crear unas nuevas. Entre las cosas que han perdurado están las cerámicas, los sistemas de riego, el tribunal de las Aguas de Valencia, etc.

 

La Baja Edad Media en la Comunitat Valenciana

La que conocemos como Comunidad Valenciana nació de la fundación del Reino de Valencia después de haber recogido en ella numerosas culturas antiguas. La batalla de Las Navas en Tolosa fue la definitiva en la derrota de la comunidad musulmana, y con ella se produjo el fin del estado almohade, partiendo la zona una vez más.

En el año 1232 el rey aragonés Jaime I el Conquistador inició la conquista del territorio valenciano, estructurándolo como un reino autónomo dentro de la Corona de Aragón, contra el deseo de los nobles aragoneses que le habían apoyado, que querían verlo integrado dentro del reino de Aragón. Tras ir conquistando por medio de las armas el norte del futuro reino, en 1238 tomó Valencia sin llegar a batallar. En 1244 firmó el tratado de Almizra con Fernando III de Castilla, en la que se fijaban los límites meridionales del Reino de Valencia a través de la línea Biar-Busot. Por su parte, el infante Alfonso, futuro Alfonso X el Sabio, conquistaba Alicante para la Corona castellana en 1248.En el 1296 Jaime II de Aragón se aprovechó de las guerras dinásticas de la Corona de Castilla para conseguir el Reino de Murcia, uniendo así al Reino de Valencia las dos partes de la provincia de Alicante.

Todas estas poblaciones y culturas, junto a los judíos, crearon una sociedad muy diversa, multicultural y multiconfesional. Aun así, cabe destacar que los únicos que disfrutaban de todos los derechos eran los cristianos y no los demás grupos culturales. Estos mismos grupos de la población comenzaron con la creación de un sistema económico basado en aprovechar las infraestructuras árabes que existían en aquel entonces (azudes, sistemas de riego, mezquitas, torres, etc.), así como también daban uso a los productos agrícolas comunes (hortalizas, pasas, almendras, chufa, arroz, palmeras, etc).

El rey Jaime I decide crear los fueros en Valencia a pesar de compartir rey con tierras de la Corona de Aragón. De esta forma, consigue fundar algo nuevo, un reino con identidad política propia, con sus propias y únicas instituciones, con su propia moneda, administración, y aranceles. Los fueros se desarrollaron y se mantuvieron hasta el año 1707, tras comenzar la centralización borbónica.

Después de la determinante peste negra del año 1348 y la guerra con Castilla, en el 1370 se inició una nueva era de progreso que se hizo mayor en el siglo XV, conocido como el Siglo de Oro valenciano.