El concepto de Baja Edad Media en la Comunitat Valenciana es impreciso, como en el resto de España, a pesar de que se emplea con mucha frecuencia.

Esta denominación ni siquiera alude a un periodo cronológico estricto, aunque se emplee habitualmente, refiriéndose a los últimos siglos de la Edad Media, el periodo comprendido entre el siglo XI y el XV.

¿Es posible diferenciar la Alta Edad Media de la Baja Edad Media? Al contrario en la Baja Edad Media, se muestra una Europa cristiana más segura de sí misma, capaz de romper el cerco en el que estaba y comenzar una ofensiva contra los enemigos exteriores. Esta nueva actitud fue gracias al progreso experimentado en todos los órdenes de la sociedad europea: hubo un importante aumento demográfico, se diversificó la economía, la sociedad de guerreros, monjes y labriegos, evolucionó y se hizo más compleja por la aparición de un nuevo grupo social: la burguesía.

Además, las monarquías feudales dieron paso a complicados aparatos de Estado, que desembocarán en el Absolutismo.

Y se produjo una auténtica explosión cultural y artística: son los siglos del románico y el gótico,además del nacimiento de las Universidades Europeas. Aumentó la circulación de ideas (de ahí la importancia del Camino de Santiago).

Estos avances no fueron lineales, sino que hubo ciclos de triunfos y gran desarrollo y expansión (siglos XI- XIII), los que siguió la crisis del siglo XIV (guerra, peste, hambrunas, etc) y de nuevo una recuperación en el siglo XV.

 

El crecimiento de Valencia

El crecimiento económico de Valencia y su integración en las redes comerciales europeas a partir de finales del siglo XIV, supusieron el asentamiento de una comunidad internacional de operadores mercantiles numerosa y estable.

Genoveses, lombardos, venecianos, pisanos y, especialmente, florentinos participaron en la difusión de una serie de nuevas técnicas de gestión empresarial (transferencia de capitales, asociación,contabilidad) y en la implantación de novedosos mercados financieros (crediticio, aseguramiento) que, por un lado, favorecieron el enriquecimiento de la sociedad civil y consecuentemente la trayectoria social ascendente del grupo mercantil y, por el otro, la generación de vínculos de solidaridad que fortalecieron la relación de este colectivo con sus homólogos europeos.