La Edad Moderna en la Comunidad Valenciana se dio desde el siglo XV hasta el XVIII. Entre los siglos XV y XVI el reino de Valencia ayuda en la creación de la Corona de Aragón, y con el comercio marítimo y el inicio de la Taula de Canvis consigue alcanzar tiempos inmejorables en el llamado Siglo de Oro. Además de esto, esta etapa histórica coincide con la creciente aparición de literatura valenciana por parte de renombrados autores consiguiendo así entrar en él era del Renacimiento.

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Carlos I, que simbolizó la unión de la dinastía con la Corona de Castilla y con la Corona de Aragón, consigue mantener la independencia política en el Reino valenciano. Sin embargo, este territorio empieza poco a poco a soportar una presión política cada vez más centralista, lo que lleva a la creación de importantes conflictos en la ciudadanía como por ejemplo las Revueltas de las Germanías de los gremios y agricultores contra varios virreyes y lugartenientes.

La brutal reducción en la demografía de la zona es otro de los grandes problemas de la época, ya que después de la notable expulsión de los moriscos y de los judíos la población se redujo hasta un tercio. Este suceso trajo como consecuencia una grave crisis económica dado que la mano de obra barata que había antes con la población morisca ya no existía como tal y dada la desaparición de capitales y activos de los sefarditas.

Después de la muerte de Carlos II en el año 1700, se le concedió a Felipe de Anjou el título de rey de Castilla y de Aragón, lo que trajo como consecuencia devastadora a la conocida Guerra de Sucesión en España. El archiduque Carlos mantuvo el apoyo de la Corona de Aragón y todo el revuelo del Reino valenciano se agrupo en zonas como las de Denia, Altea o Alicante. Todos estos territorios fueron zonas candentes en ese momento y sus ciudadanos sufrieron una terrible masacre.

Tras el fin de la guerra, los Decretos de la Nueva Planta fueron promulgados por el rey Felipe V y así quedaron derogadas las ordenanzas de la Corona de Aragón y de sus Reinos. De esta forma, se unieron a la Corona de Castilla creándose unos fueros que se extendieron a todos los territorios. Sin embargo, el rey Felipe V tuvo que hacer frente a numerosas revueltas sociales en muchos de los territorios por los aliados de los austriacos para conseguir una legislación y una política exitosa.

 

Siglo XV

Uno de los grandes apoyos del Reino Aragonés fue el Reino de Valencia, ya que ayudo económicamente en el crecimiento de la Corona de Aragón a lo largo de los siglos XV y XVI. Algunas zonas como Cerdeña y Nápoles ayudaron e impulsaron de forma importante en el comercio marítimo internacional, y junto a la fundación de la primera bolsa de valores el Reino tuvo un progreso importante. Este desarrollo social y económico inició el conocido siglo de Oro en Valencia.

Otro de los grandes factores más importantes de la época fue la nueva expansión literaria en valenciano. Gracias a esto, este territorio consiguió ser uno de los primeros en adentrarse en el Renacimiento de la mano de renombrados autores de todo tipo de géneros. En el año 1469, Valencia ya era el territorio con más población de toda la Península, con un número de entre 40.000 a 70.000 habitantes. Toda la zona tenía en aquel momento un total de aproximadamente 250.000 habitantes. En el año 1501, el papa Alejandro VI finalmente concedió la fundación de la Universidad de Valencia.

La relación entre la Corona de Castilla y la Corona de Aragón fue mejorando poco a poco lo que concluyó en la unión de las dos con el matrimonio de Isabel I de Castilla y Fernando I de Aragón. Esto sucedió en parte dado la intrusión de Fernando de Trastámara como rey de Aragón en 1412 creando así la revuelta por la sucesión de Enrique IV de Castilla.

Aun habiéndose dado esta estrecha unión entre las dos coronas, esto son significo de ninguna manera la unión política. Los dos reinos decidieron proseguir con sus diferentes identidades políticas, con sus cortes y con su orden propio. Este lazo que se unió se rompió después del fallecimiento de Isabel de Castilla, se volvió a rehacer poco más tarde de la mano de Carlos I.

 

 

Siglo XVI

Carlos I trajo a España en el año 1518 numerosas revueltas y conflictos tales como las conocidas Germanías en los gremios y agricultores de valencia contra los diferentes lugartenientes y virreyes.

La brutal reducción en la demografía de la zona es otro de los grandes problemas de la época, ya que después de la notable expulsión de los moriscos y de los judíos la población se redujo hasta un tercio. Este suceso trajo como consecuencia una grave crisis económica dado que la mano de obra barata que había antes con la población morisca ya no existía como tal y dada la desaparición de capitales y activos de los sefarditas. Cabe destacar que algunas de las causas más importantes del decreto de expulsión de los musulmanes fueron su exagerada población en el Reino de Valencia, que no se integraban con el resto de la ciudadanía, y que amparaban a los piratas barberiscos. Esta norma y la expulsión se decretó en toda España menos en una zona de Alicante, zona que a consecuencia más tarde quedó inhabitada.

Paz de las Germanías, del pintor Marcelino Unceta y López Fuente Wikimedia Commons

Paz de las Germanías, del pintor Marcelino Unceta y López Fuente Wikimedia Commons

La región valenciana fue poco a poco perdiendo más peso e importancia en España dadas las consecuencias de las Germanías, la bajada en la población, los ataques a la costa por parte de Turquía y Argelia, y la desviación de la economía que trajo descubrir América. Entre los siglos XVI y XVII el poder real cogió más fuerza en consecuencia al creciente autoritarismo en las demás coronas de Europa. En el año 1645 se convocaron por última vez las cortes forales en Valencia.

Por otro lado encontramos el ámbito cultural, en el que en esta época el castellano se hizo más prestigioso y trajo al valenciano a un uso mínimo. Esto, que sucedió a lo largo del siglo XVI, trajo consigo la no utilización del valenciano en la cultura. De esta forma muchos autores valencianos pasaron a usar el castellano, como por ejemplo Guillén de Castro, un renombrado escritor que desarrolló obras en los dos idiomas.

La revuelta de las Germanías, que duro desde el año 1520 al 1522, fue el suceso político más conocido de esta época, la cual supuso un alzamiento armado en la zona valenciana y en las Islas Baleares. La historiografía muestra una vez más que este acontecimiento seguía el modelo que lo que ocurrió en otros sitios de Europa. Todos estos sucesos estaban marcados por una crisis en el régimen feudal y el inicio del capitalismo en la zona occidental. Estas premisas también se dieron en muchos lugares o momentos como en la insurrección inglesa en 1381, en las comunidades de Castilla, o en las guerras de campesinos alemanes del siglo XVI.

Las discrepancias por parte de los historiadores y escritores de esta época son claras. Algunos muestran la Guerra de las Germanías como la revolución moderna sin precedentes, en cambio, otros, afirman que fue un mero intento tardío de alzarse contra el europeísmo moderno del rey Carlos V. Estas diferencias a la hora de analizar la época vienen de combates de la revuelta como la de los campesinos contra los señores feudales o la de la uniformidad del cristianismo en contra de la particularidad musulmana.

Si nos centramos más en el contexto que había en Valencia en aquella era, tenemos que reparar a esta situación analizando el pasado más cercano. A finales del siglo XV se consiguió una prosperidad que nunca antes había existido, y esta riqueza que generó el comercio trajo una creciente demografía y una grande mejora en la economía. Las ayudas a la Corona, la construcción de emblemáticos edificios, y la explosión cultural evidencian las capacidades económicas de Valencia en aquella época.

Aun así, es inevitable hablar de las notables diferencias estructurales en la economía de Valencia. La ciudad tenía una clase alta o burguesa que tenía prácticamente toda la riqueza, y el resto de los ciudadanos vivían en unas condiciones cada vez peores. Esta brecha fue lo que provocó más tarde la crisis agraria entre el 1474 y el 1500.

Por otra parte, es necesario comentar otra de las claves que marco esta etapa, concretamente los años 1474, 1478, 1489 y 1508. Durante estas fechas la peste desarrolló numerosas oleadas y rebrotes que junto a las guerras aristocráticas se llevaron un gran número de habitantes por delante.

Las diferentes familias estaban continuamente enfrentadas entre si y la justicia como tal estaba derrumbada. La relajación de las costumbres causó muchísima corrupción en todos los ámbitos públicos.

Finalmente hay que concluir comentando que las tensiones en la orden del gremio en el reino de Valencia crearon numerosas consecuencias en la economía y fueron determinantes en el proceso de las Germanías.

 

Siglo XVII

En el año 1609 se hizo oficial el decreto de expulsión de las minorías moriscas y judías. Esto junto al poder cada vez más impositivo de los nobles provoca una crisis económica y la ruina de la Taula de Canvis en el año 1613.

El débil sistema impositivo que había en la zona de Valencia causó una crisis fundamentalmente estructural. La ciudad no podía hacer frente a los gastos creados con los recursos de los que se disponía, y esto la endeudó. Después de intentar buscar una solución recurriendo a la deuda política con los censales, se encontró un callejón que solo la hizo empeorar económicamente. La ciudad y los que la gobernaba tenían como objetivos poder pagar las pensiones y poder conseguir el abastecimiento de la sociedad.

Uno de los factores que tuvo mayor repercusión en la crisis y la afectó negativamente fue la administración hacendística. Esta administración estaba ordenada de forma caótica, todos los fondos disponibles estaban en la conocida Taula de Canvis y de ellos el Consell utilizaba lo necesario para ir abasteciendo a las más básicas necesidades que se iban presentado a lo largo de la época. Teniendo en cuenta la situación de la ciudad, se conoce que no fue bueno para la misma tener que soportar tal cantidad de factores negativos.

La monarquía del Reino valenciano se regía por las leyes tradicionales, esto es, por los fueros. La unión entre el rey y nos ciudadanos  era básicamente un contrato, libertad por lealtad. Esto cambió ya que a principios del siglo XVII se empezó la legislación por decreto.

En cuanto al arte del siglo XVI destaca sin duda alguna el estilo Barroco. Este estilo artístico surge a finales del siglo y se va desarrollando hasta convertiste en el máximo exponente del arte en la zona. Una de las claves más importantes de este movimiento era la forma en que se unía con la situación histórica del momento, la Contrarreforma.

Uno de los factores que predominó en el siglo XVII fueron las fiestas valencianas. Todo se proyec-taba a Madrid, se idealizaba una aristocracia y se intentó trasladar las fiestas de Madrid a los terri-torios de Valencia. Querían cambiar su modo de vida y las fiestas se convirtieron en una de las actividades socioculturales más importantes. Cabe destacar que aun así las fiestas se dirigían a una concreta clase social, a la nobleza. Habitualmente se hacían en la casa de algún anfitrión de alto nivel o en los edificios más emblemáticos e importantes de la ciudad. Sin embargo las fiestas públicas que se celebraban en la plaza del mercado era aptas para toda la población y tenían otros fines locales.

 

Siglo XVIII

Si hablamos del siglo XVII tenemos que destacar que en 1680 comenzó una notable mejora económica en Valencia. Aun habiendo un gran progreso y avance, esto fue parado dada la Guerra de Sucesión Española entre Felipe V de Borbón y el archiduque Carlos de Austria. Felipe V fue a quien se le fue concedido el trono en el año 1701.

Cabe destacar que la mayor parte de la población del Reino valenciano se posicionó a favor del archiduque austriaco, lo que desató en la zona grandes revueltas y operaciones militares. En el año 1707, Felipe V consiguió el culmen de su reino tras la batalla de Almansa, ayudando así a las zonas y los sectores sociales que siempre le habían sido fieles.

Felipe V prosiguió con el modelo absolutista de Luis XIV y modificó el orden del Reino de Valencia utilizando los Decretos de Nueva Planta. Esto lo hizo juntándolas en un único modelo con las del Reino de Castilla. El que en un principio era el Reino de Valencia fue partido en trece territorios con la medida de las reformas borbónicas, territorios de gobernaciones diferentes como Alcira, Játiva, Alcoy, Jijona o Orihuela.

A lo largo de todo el siglo XVIII el Reino de Valencia consiguió mantener una economía creciente y constante, que al igual que en los siglos anteriores era mayormente agrícola. Se acrecentó el uso y la extensión del sistema de regadío canalizando las aguas de lluvia, barbechando las zonas no productivas y haciendo bancales en las montañas.