¿Cómo fueron los antepasados que habitaron lo que hoy conocemos como Comunidad Valenciana hace miles de años? Pues tenemos que remontarnos a unos 250.000 años aproximadamente, que es cuando se han datado los primeros vestigios de vida de la Prehistoria. Pero probablemente hubo pobladores antes en tierras alicantinas, castellonenses y valencianas.

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Desde el Paleolítico, con los primeros indicios de vida humana, pasando por el Epipaleolítico, el Neolítico y la Edad de los Metales, la Comunidad Valenciana es rica en restos, dispersos por toda la geografía.

Cova de Bolomor en Tavernes de la Valldigna

Cova de Bolomor en Tavernes de la Valldigna.
Foto: bolomor.com

 

El Paleolítico en la Comunidad Valenciana

Los primeros vestigios de poblamiento humano encontrados en la Comunidad Valenciana datan del Paleolítico, siendo los más antiguos encontrados hasta ahora los de la Cueva de Bolomor  en Tavernes de Valldigna (Valencia), y se han datado en 250.000 años.

Esto no descarta que estuviera poblada anteriormente, como muchos historiadores suponen, aunque sin evidencias, por ahora, ya que si las primeras evidencias de homínidos en la Península Ibérica tienen una antigüedad de 800.000 años, sería lógico que en la Comunidad Valenciana hubiera restos anteriores a los encontrados.

Durante el Paleolítico se han recuperado restos del hombre de Neandertal datados entre el 60.000 y el 30.000 a.C. Las evidencias encontradas en los yacimientos sugieren que eran nómadas, vivían en cavernas, se dedicaban a la caza y la recolección, y realizaban cultos funerarios sencillos. Entre las presas que cazaban se encuentran jabalíes, ciervos, cabras montesas, gamos, o caballos, compitiendo con otros depredadores como el leopardo, el oso pardo o el lobo, cuyos restos también se han encontrado en los yacimientos valencianos.

Yacimientos del Paleolítico en la Comunidad Valenciana - Fuente: Wikimedia

Yacimientos del Paleolítico en la Comunidad Valenciana – Fuente: Wikimedia

Durante este período el número de yacimientos aumenta a lo largo de la región, destacando especialmente la Cova Negra (Xàtiva), el más importante de este período. Otros yacimientos de interés son El Salt (Alcoy), la Cova de Beneito (Muro de Alcoy) y la Cueva del Cochino (Villena), concentrándose éstos en el sur de la Comunidad. En septiembre de 2009 localizaron en el yacimiento de las Pilillas (Requena) importantes restos de neandertales entre los que se encuentran raederas, denticulados y perforadores, restos de talla y fragmentos de carbones, en buen estado de conservación, datados del 50.000 a.C.

 

Herramientas del paleolítico 

Además de pinturas rupestres, se han hallado multitud de herramientas de piedra de técnica musteriense. Estos utensilios líticos apenas sufrieron variaciones en sus características durante el Paleolítico Medio e Inferior, que se cree que no evolucionaron durante 200.000 años. Sin embargo, los neandertales también utilizaban elementos orgánicos como lanzas de madera, de los que apenas se tienen constancia en los yacimientos.

Con la llegada de los cromañones la caza se especializó. En las llanuras se dedicaban a cazar ciervos, mientras que en las regiones montañosas cazaban cabras montesas. Esta explotación selectiva para cada tipo de regiones y la búsqueda de recursos de carácter fijo implicó una movilidad más reducida a nivel grupal. También cazaban presas de menor tamaño, principalmente el conejo en el territorio valenciano. Esto no significa que los neandertales no tuvieran la destreza suficiente para cazarlos, pues en los yacimientos se han hallado restos de conejo con evidentes señas de consumo humano; la principal diferencia radica en la cantidad, pues los neandertales sólo lo consumían de manera ocasional, mientras que existen yacimientos de asentamientos de cromañones donde el conejo sobrepasa el 80% de los restos identificados.

Los yacimientos valencianos hasta el Paleolítico Superior son escasos y están concentrados en el sur de la comunidad, sobre todo en la región próxima a la actual frontera entre las provincias de Valencia y Alicante. Entre los yacimientos más importantes de este período se pueden mencionar las cuevas de Parpalló y Meravelles en Gandia y la Cova de les Rates Penades en Rótova.

 

 

Epipaleolítico

Durante el Epipaleolítico, también denominado Mesolítico, las condiciones climáticas se suavizaron. Los períodos glaciales del Paleolítico Superior concluyeron y el planeta entró en la época geológica actual, el Holoceno. Esto provocó que los bosques comenzaran a expandirse, y que los polos retrocedieran, causando un aumento del nivel del mar hasta cotas similares a las actuales.

En este período los asentamientos son de menor duración, debido sobre todo a movimientos estacionales.Aumentan los asentamientos cerca de las costas y alrededor de los ríos, así como en marjales y albuferas, con economías dependientes de los recursos acuáticos. Además, los yacimientos al aire libre son más frecuentes que en períodos anteriores. Ejemplos de este tipo de asentamiento son la Casa de Lara (Villena) y Estany Gran (Almenara).

Durante el Epipaleolítico se produjo una expansión importante de asentamientos en la Comunidad Valenciana, aumentando en gran medida su número (se conocen alrededor de treinta) e incluso surgiendo algunos dispersos por la provincia de Castellón, donde apenas se registran yacimientos en períodos anteriores.

Entre los más importantes se encuentran la Cueva de la Cocina (en Dos Aguas ) y la Cova Fosca (Maestrazgo), aunque también destacan la Cova de Santa Maira (Castell de Castells), el Tossal de la Roca (Vall de Alcalá), el Abric de les Malladetes (Barx), la Cova dels Balus (Vall de Uxó) o la Cova Matutano (Villafamés).

 

Neolítico valenciano

El Neolítico llegó al Levante peninsular en torno al 5.550 a.C., tratándose del primer testimonio en la Península Ibérica.

Durante este período se desarrollan nuevos sistemas de producción y materiales tales como la cerámica y la piedra pulida. Además, debido a la introducción de la agricultura y la ganadería suceden cambios en el modo de alimentación, en el poblamiento y en la organización territorial. En la región situada entre las provincias de Valencia y Alicante se documentan algunos de los yacimientos más importantes de todo el Mediterráneo occidental.

El sistema económico supuso un cambio importante con respecto al período anterior. Las sociedades cazadoras y recolectoras son cada vez más escasas en favor de las sociedades sedentarias, debido a la introducción de la agricultura. Este hecho queda patente con la construcción de grandes cerámicas y silos con el objetivo de almacenar los excedentes de grano. Las evidencias indican que la agricultura se basaba sobre todo en la producción de trigo, cebada y leguminosas. Con el Neolítico también surge la ganadería, destacando la oveja, la cabra y el cerdo como principales especies.

La característica más destacada de comienzos del Neolítico en toda la región mediterránea es la inclusión de la cerámica, en concreto de la llamada cerámica cardial. En este tipo de cerámica son características las decoraciones mediante impresión de conchas de berberecho (Cardium edule). En la Cova de la Sarsa (Bocairent) se han hallado restos humanos que indican rituales funerarios, cuyos enterramientos vienen acompañados por cerámicas decoradas de este tipo.

Los primeros pobladores de este período se asentaron en regiones donde aparentemente no existen yacimientos epipaleolíticos. La mayoría de los asentamientos conocidos son en cueva, aunque existen algunos al aire libre de gran importancia, como el Mas d’Is (Penáguila). Los asentamientos se distribuyen en tres focos principales; uno cerca de la costa, como la Cova del Llop (Gandia), Cova de les Cendres (Teulada), o la Cova Ampla del Montgó (Jávea); otro más al interior, como la Cova de l’Or (Beniarrés), la Cova de la Sarsa (Bocairent), o el Mas d’Is (Penáguila); y otro en la provincia de Castellón, como la Cova Fosca, la Cova de les Bruixes (Rosell), y las covachas de Can Ballester (Vall de Uxó), entre otros.

 

Arte rupestre 

Este tipo de arte se puede dividir en tres horizontes. El más antiguo, denominado arte Macroesquemático, está estrechamente asociado a las primeras poblaciones neolíticas.

Le sigue el arte Levantino, un tipo de arte naturalista y narrativo, caracterizado por multitud de escenas de caza. Por último, el arte Esquemático, que se inicia a finales del Neolítico pero perdura hasta la Edad de los Metales, en el que destaca la caracterización de humanos y animales mediante líneas muy básicas.

El arte Macroesquemático se concentra sobre todo en la región comprendida por las sierras de Aitana, Mariola y Benicadell.

El arte Levantino se encuentra ampliamente representado, principalmente en los núcleos de Valltorta-Gasulla y Bicorp.

 

 

La Edad de los Metales 

Hacia el 2.500 a. C. se inicia lo que conocemos como Edad de los Metales en la región, que muestra influencias y contactos del sudeste peninsular. El tamaño y la ubicación de los poblados, ahora en las laderas de las montañas, refleja una progresiva complejidad social.

 

Edad del Cobre 

El Calcolítico (o Edad del Cobre) valenciano comienza con la llegada de los primeros metales, tratándose de un período de transición a la Edad del Bronce.

La caza es una actividad cada vez menos ejercida, aunque todavía existen indicios de su práctica en algunos yacimientos de este período. Es más común, sin embargo, el cultivo de cereales y legumbres, así como el aprovechamiento del ganado y de los productos derivados del mismo, como la leche o la lana. Evidencias de esta expansión agraria son los grandes silos de Niuet y Les Jovades, ambos próximos a la localidad de Alquería de Aznar.

El número de poblados se incrementa en gran medida, imperando los asentamientos al aire libre y a menudo próximos a los ríos. Las casas de los poblados comienzan a adquirir robustez y consistencia, habitualmente construidas de barro en combinación con vegetales, y en ocasiones junto a un zócalo de piedra como base. Estas estructuras pueden presentar dos formas predominantes: rectangulares o circulares (u ovaladas). En la Ereta del Pedregal (Navarrés) se pueden observar multitud de casas rectangulares, mientras que en el asentamiento de Les Moreres (Crevillent) abundan las estructuras circulares y ovaladas. Este último asentamiento se encuentra además rodeado por una muralla con baluartes, lo que, junto al aumento de asentamientos en zonas elevadas (como la rambla Castellarda, en Llíria), evidencia la preocupación defensiva que comenzaba a prosperar durante este período y que se intensificará durante la Edad del Bronce.

 

Cuevas de enterramiento 

Mientras que en el resto de la Península Ibérica comienza a difundirse el megalitismo, durante en el Calcolítico valenciano surgen las cuevas de enterramiento. Por lo general, en estas cavidades o grietas naturales se enterraban a los fallecidos de forma colectiva, junto con un gran número de enseres y objetos de adorno. En ocasiones se empleaban para este fin las fosas o los silos utilizados para almacenar grano dentro del poblado.

En cuanto a los yacimientos, quizá el hallazgo más importante en este tipo de cuevas corresponda a Les Llometes, en el término municipal de Alcoy.

Otros yacimientos de importancia son la Cova Santa (Vallada), donde se hallaron nueve cuerpos inhumados, o la Cova dels Gats (Alzira), ambos con abundantes cerámicas y objetos de adorno.

 

Edad del Bronce valenciano 

Con la introducción del bronce para la fabricación de herramientas se inicia la Edad del Bronce. La agricultura se desarrolla, los asentamientos son cada vez más complejos, y las sociedades comienzan a jerarquizarse. La cerámica es el material más abundante, aunque también son significativos los útiles de piedra y hueso. Surge la metalurgia, siendo el rasgo distintivo principal de este período, y se inicia tímidamente la producción textil. Los asentamientos se localizan por lo general en zonas elevadas y presentan murallas de piedra.

Las características que diferencian al Bronce Valenciano son principalmente la ausencia de enterramientos bajo las casas, la escasez de elementos metálicos, y la inexistencia de algunos objetos cerámicos, tales como copas o elementos carenados.

No obstante, aunque el norte y el centro de la Comunidad presenten objetos de la cultura del Bronce Valenciano, la provincia de Alicante recibe fuertes influencias de la cultura argárica, hasta el punto de que ciertos materiales son considerados pertenecientes a la misma, como sucede en las comarcas del Bajo Vinalopó y la Vega Baja del Segura.Del Bronce Tardío se tiene poca información en la Comunidad Valenciana debido al uso de materiales blandos y poco duraderos, aunque se ha documentado la existencia de actividad social y comercial.

La agricultura y la ganadería son las actividades económicas principales. Los cultivos aumentaron su rendimiento y producción, debido sobre todo a la inclusión de nuevas especies y a la alternancia entre cereales y legumbres. La introducción del arado permitió una agricultura extensiva de secano. En cuanto a la ganadería, ésta se basaba en la cría de cabras y ovejas, ya que de ellas se puede aprovechar la leche y sus derivados (queso y yogures), así como la carne y la lana. También se criaban, aunque en menor proporción, cerdos, caballos, o bueyes, éste último también utilizado como animal de tracción para el arado. Ocasionalmente se cazaban jabalíes y conejos, tanto para aprovechar su carne como para proteger los cultivos.[

La cerámica se caracteriza por ser de escasa calidad y por poseer poca o nula decoración. Entre estos elementos se encuentran cuencos, jarras, o queseras. Los rasgos de las cerámicas han permitido identificar diferencias comarcales, las cuales podrían ser debidas a las adaptaciones al medio que tuvieron que llevar a cabo los pobladores, así como a las influencias externas de las diferentes culturas.

La aparición y el desarrollo de la metalurgia conforma la característica principal del período, aunque ésta no explica por sí misma todos los cambios socioeconómicos que acontecieron.

 

La producción de bronce en la Comunidad Valenciana fue muy reducida, debido a la escasez minera en general del territorio, y en particular de las materias primas necesarias para la fabricación de la aleación (cobre y estaño). Así pues, la región valenciana tuvo que abastecerse casi exclusivamente de extracciones mineras externas, sobre todo de zonas más meridionales como Almería y Murcia, donde, además de abundar los afloramientos de cobre, también destaca la facilidad de acceso a los mismos. La excepción es la sierra de Orihuela, una zona rica en recursos mineros, hasta el punto de que se han hallado más objetos metálicos en San Antón (Orihuela) que en la mayoría de los yacimientos argáricos

Existen otras zonas mineras de menor importancia, como las proximidades del río Palancia, entre las provincias de Valencia y Castellón, aunque su aprovechamiento no se inició hasta finales de la Edad del Bronce.

Entre los objetos relacionados con la actividad metalúrgica se documentan crisoles, moldes o escorias, con los que se fabricaban útiles como punzones, puntas de flecha, cinceles, puñales y algunos objetos de adorno (brazaletes, aretes o anillos). Además, en la sierra de Orihuela se han hallado picos próximos a las minas de cobre.También se desarrolla la orfebrería, siendo el Tesoro de Villena y el Tesorillo del Cabezo Redondo (Villena) los hallazgos más destacados.

A partir del Bronce Valenciano ya se pueden encontrar asentamientos prácticamente por todo el territorio y de todos los tipos, aunque son escasos los habitados durante todo el período.

Durante el Bronce Final la variedad agrícola en los cultivos adquiere una mayor importancia, introduciéndose especies como el lino, en el yacimiento de Cabezo Redono (Villena), o el mijo, documentado en Mola d’Agres (Agres, Alicante). Además, surgen grupos ganaderos de elevada movilidad, los cuales ocupan temporalmente algunos asentamientos nuevos.

La cerámica característica de este período es una cerámica carenada (la carena es el ángulo o curva que presenta en su superficie) hecha a mano y con base plana, con diferentes tipos de decoración (incisa, excisa, o acanalada).

La región valenciana ejercía de red intercomunicadora entre las diferentes culturas existentes durante este período. La Comunidad se vio influenciada en gran medida por la Cultura de los Campos de Urnas, proveniente de centroeuropa, así como por la cultura de Cogotas I originaria de la meseta peninsular.

A finales del Bronce Tardío se documenta una crisis en los asentamientos, que fueron abandonados de forma progresiva. Este abandono fue más acentuado en las provincias de Alicante y Valencia. Como consecuencia de esto, en el Bronce Final surgieron nuevos asentamientos en ubicaciones diferentes, algunos de los cuales formarían importantes centros urbanos durante la Edad del Hierro.

En las comarcas de la Ribera Alta y Ribera Baja se documentan nuevos poblados, como Escola Pies y Cases de Montcada (Alzira), y l’Alteret de la Vintihuitena (Albalat de la Ribera), todos ellos situados en zonas de llanura, abandonándose los asentamientos en regiones montañosas y de difícil acceso.

 

En la provincia de Castellón se documentan algunos yacimientos nuevos, como Vinarragell (Burriana) y Torrelló del Boverot (Almazora), influenciados en gran medida por la Cultura de los Campos de Urnas.

 

Edad del Hierro 

La Edad del Hierro comprende el período entre el 800 a.C. y la conquista romana en el 218 a.C. Se divide en Hierro Antiguo o Primera Edad del Hierro (800 a.C. – 500 a.C.) y Segunda Edad del Hierro (500 a.C. – 218 a.C.), aunque durante el segundo período las culturas prerromanas imperan y se desarrollan en la región, y algunos autores lo clasifican dentro de la Historia Antigua o una época denominada protohistoria. Las características principales son la expansión de este metal, el aumento demográfico y la urbanización de los poblados, dando lugar a importantes núcleos de población.

En lo referente a la agricultura, se introducen nuevas especies como el olivo o la vid, que consolidan el sedentarismo. En cuanto a la ganadería, aparte de un pequeño aumento en el tamaño del ganado no se identifican grandes cambios respecto al período anterior.

Si bien es cierto que la cantidad de objetos de hierro aumenta, este metal ya se introdujo con anterioridad en la Comunidad Valenciana, apareciendo esporádicamente, por ejemplo en el Tesoro de Villena, donde se documenta la pieza de hierro más antigua de toda la Península Ibérica (en torno al 1.000 a.C.).

Durante este período, los fenicios comerciaron sobre todo con la región próxima a la desembocadura del Vinalopó, donde existía una gran concentración de población, y fundaron el único asentamiento fenicio en la Comunidad Valenciana, La Fonteta, en Guardamar del Segura.

 

 

Fuentes utilizadas:

Web: Esacademic

La gran historia de la Comunidad Valenciana – Levante-EMV