La ‘riada de las chabolas’ de 1949 en Valencia

Rio Turia a su paso por Valencia. Archivo Municipal

Cuando se habla de la gran riada de Valencia la fecha de referencia es siempre la misma, 1957. Hay placas en las calles que todavía la recuerdan, muchas fotografías de la ciudad anegada, la estructura de la ciudad cambió después de esta tragedia.

Pero ocho años antes, un 28 de septiembre de 1949 Valencia se vio sacudida por otra riada, es como la gran olvidada, en plena posguerra, y se la conoció como la ‘riada de las chabolas’.



Nos situamos en aquella Valencia que hacía sólo una década que había salido de la Guerra Civil, en una época de penuria y de flujos migratorios por pura supervivencia. 28 de septiembre de 1949, hacia las 17,30 horas, los obreros del molino de Manises “vieron acercarse a enorme velocidad una ola gigantesca de más de tres metros de altura”, según cuentan las crónicas de Las Provincias de dos días después. En las páginas de Levante del día siguiente hablaban de que “a las seis llegaron las primeras llamadas de socorro porque una gigantesca riada bajaba de los pueblos limítrofes en gran avalancha”.

Chabolas. Paseo de la Pechina, riada 1949 Archivo Municipal

En aquel momento el cauce del Turia estaba lleno de chabolas. Las crónicas de la época cuentan que podía haber más de 2000 y que vivirían más de 10.000 personas en ellas. La mayoría estaban situadas entre los distritos del Botànic, Exposició y Marítim. La mayoría eran emigrantes de otras regiones de España buscándose la vida, tratando de salir adelante con sus familias.

Según los datos que nos ofrece AEMET, hasta las 18 horas de aquel día en Valencia apenas cayeron 16.5 l/m2. Pero en la zona de cabecera de la rambla de la Escarihuela, afluente del Turia, esa misma tarde debió de producirse una tormenta de intensidad torrencial.

Los valores de precipitación más altos que nos da AEMET en esta efeméride se registraron en el Camp de Turia y localidades al sur de la Calderona: Llíria, 165.0 l/m2; Benaguasil, 133.0 l/m2; Gilet, 110.0 l/m2 y Serra, 100.0 l/m2.



En la zona de montaña al norte de Llíria y Bétera, la cantidad de precipitación debió de ser notablemente superior, lo que justificaría la violenta riada que llegaría horas después a la zona baja del río.

La parte más intensa de la tormenta que llegó a la costa no descargó sobre la capital, sino algo más al norte, en localidades del litoral de la comarca de l’Horta Nord. En Rafelbunyol, Massamagrell y Museros se registraron más de 100.0 l/m2, y muy cerca de la capital, en Almàssera, se acumularon hasta 160.4 l/m2.

La riada colapsó el cauce del Turia y anegó las chabolas. Tal fue la velocidad y fuerza del agua, que oficialmente hubo 41 víctimas mortales, 22 pueblos del nordeste de la provincia gravemente afectados por la riada, más de 2.000 chabolas arrasadas por el ímpetu de las aguas, 98 casas totalmente destruidas y 624 que precisaron de urgente reparación.

Tras la riada, la reacción. La prensa del 4 de octubre publicaba: “ha sido resuelto por los organismos competentes que en lo sucesivo no se permita la construcción de viviendas ni el cultivo de parcelas dentro del cauce del río”

Estas eran las imágenes del NO-DO de aquella época, aunque por desgracia no se conserva el sonido.

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